Espana
Solo una vez en 20 años España, Portugal y Francia han ardido a la vez: 2025

2025 fue el peor año de incendios en España desde que hay registros comparables. Eso ya lo sabíamos. Lo que no se había contado es que, al mismo tiempo, también fue de los peores años en Portugal y en Francia — y que eso, en veinte años de datos, no había pasado nunca.
España quemó 393.079 hectáreas en 2025, más que en cualquier otro año desde 2006. Aislado, es un récord nacional, del tipo que sale en el telediario y se olvida en un mes. Pero cruzado con lo que pasó en Portugal y Francia esos mismos doce meses, el dato cambia de categoría: 2025 es el único año de los últimos veinte que aparece entre los cinco peores en los tres países a la vez.
Los datos vienen del EFFIS (European Forest Fire Information System), el sistema con el que la Comisión Europea y las administraciones nacionales de bomberos siguen los incendios forestales en la UE y países vecinos desde 2006.
Nota: EFFIS mapea incendios de aproximadamente 30 hectáreas o más, detectados vía satélite. No incluye conatos menores no cartografiados.
Puesta la serie completa de los tres países lado a lado, el patrón salta a la vista: España y Portugal manejan volúmenes de superficie quemada muy superiores a los de Francia año tras año, y sus picos —2025 en España, 2017 en Portugal— destacan sobre el resto de la serie 2006-2026.
Un mismo año, tres rankings distintos, un único nombre en todos
Cada país tiene su propia lista negra de años de fuego, y normalmente no coinciden. El peor año de Portugal (2017) apenas roza el top-5 de España; el peor año de Francia (2022) ni siquiera entra en el top-5 de Portugal. Cada país arde a su ritmo. Pero hay una excepción, y es 2025: el único año que entra en el top-5 de los tres países a la vez —primero en España, segundo en Portugal, tercero en Francia—, algo que no había pasado ni una vez en los diecinueve años anteriores.
El otro año que más se repite es 2022, y solo coincide en dos de los tres países (España y Francia); 2017 coincide también en dos (España y Portugal). Ningún otro año de la serie aparece en más de un ranking a la vez, salvo estos dos. Así que 2025 no es solo un mal año más: es el primero que rompe la barrera de los tres países al mismo tiempo.
España y Francia arden juntas; Portugal va más por libre
2025 fue una coincidencia excepcional, pero ¿es casualidad o hay un patrón detrás? Para averiguarlo hemos comparado, año a año desde 2006, cuánto se pareció la mala suerte de un país a la del vecino. La respuesta es que depende de qué vecino: España y Francia tienden a tener buenos y malos años a la vez (los estadísticos lo miden con una correlación de r = 0,65, donde 1 sería "siempre juntos" y 0 "nada que ver"); España y Portugal se parecen mucho menos (r = 0,38); y entre Portugal y Francia casi no hay relación (r = 0,18).
Tiene sentido si se piensa en el mapa del tiempo: España y Francia comparten el mismo frente mediterráneo-atlántico en las mismas semanas de verano —las olas de calor, el viento y la sequía cruzan el Pirineo sin pedir permiso—, mientras que Portugal, más pegado al Atlántico, tiene una dinámica propia, mucho más marcada por eventos extremos y aislados, como su catástrofe de 2017.
Ese 2017 explica buena parte de por qué España y Portugal se parecen tan poco: fue un año devastador casi en exclusiva para Portugal (563.530 ha quemadas, frente a solo 130.925 en España), y lo mismo pasó en 2010 y 2016, años duros en Portugal que en España apenas se notaron (19.770 ha y 52.644 ha respectivamente). Solo en 2025 y, algo menos, en 2022, los dos países se incendian mal a la vez.
Lo que de verdad debería preocupar: no hubo más incendios, hubo incendios más grandes
Aquí está el dato que cambia la lectura de todo lo anterior. En España, 2025 tuvo 350 incendios, menos que 2022 (493) o 2023 (371); en Portugal, 200, muy por debajo de años como 2013 (326) o 2017 (408). Es decir: 2025 no fue el año con más fuegos. Y aun así, en ambos países fue el año en que cada incendio, de media, quemó más hectáreas que nunca.
En España, el incendio medio de 2025 quemó 1.123 hectáreas — más que en cualquier otro año de la serie; el segundo más alto, 2007, se queda en 975. En Portugal, 1.395 hectáreas por incendio, superando incluso a 2017 (1.381), el año de la tragedia de Pedrógão Grande. Compárese con Francia, donde el patrón es el contrario: allí, cuando un año quema mucho, es sobre todo porque hay más incendios, no porque cada uno sea más grande (la relación entre superficie total y número de fuegos es muy fuerte, r = 0,92). España y Portugal, en 2025, hicieron justo lo opuesto: menos fuegos, pero muchísimo más destructivos cada uno. Es la firma de lo que los expertos llaman incendios de sexta generación —grandes, rápidos e imprevisibles, capaces de generar su propio clima— más que de una temporada simplemente más activa.
Un año malo no anuncia el siguiente
Cabría pensar que, tras un año tan duro como 2025, 2026 llegaría ya avisado. Los datos dicen que no: un mal año de incendios no predice casi nada sobre el que viene. En España (r = −0,11) y Portugal (r = 0,09), el año siguiente a uno malo es tan impredecible como cualquier otro; en Francia hay algo de continuidad, pero débil (r = 0,34). Así que si 2026 va mal —y va, como se ve más abajo—, no es porque "tocaba" después de 2025: apunta a que hay condiciones nuevas empujando esta temporada, no a una simple resaca del año anterior.
No es "el año caluroso": es julio y agosto
La pregunta obligada es si todo esto se explica simplemente por el calor. La respuesta, sorprendentemente, es que la temperatura media del año casi no tiene relación con cuánto arde España. 2025, el peor año de incendios de la serie, tuvo una temperatura media anual de 15,0°C — de las más bajas de los últimos veinte años. Si solo se mira el termómetro anual, 2025 no debería haber sido un año especialmente malo (la correlación entre temperatura media anual y hectáreas quemadas es prácticamente nula: r = −0,08).
La explicación es sencilla: la media del año entero mezcla el calor de julio y agosto con meses de invierno que no tienen nada que ver con el riesgo de incendio, y ese promedio diluye la señal. AEMET solo publica la temperatura media de verano (junio-agosto) en cifra directa desde 2018 —antes solo hay "anomalías" respecto a periodos de referencia que han ido cambiando, complicadas de comparar entre sí—, así que con esos 8 años disponibles (2018-2025) se puede aislar mejor el efecto del calor estival. Y ahí la relación con la superficie quemada sí aparece, y es notable: r = 0,58.
Y aquí aparece el dato que lo remata: 2025 (24,2°C) y 2022 (24,0°C) son, además, los dos veranos más cálidos de toda la serie histórica de AEMET desde 1965 — justo los dos peores años de incendios en España. 2017, el tercer peor año español y el peor año de Portugal, tuvo el segundo verano más cálido desde 1965, solo por detrás de 2003. La pregunta que hay que hacerse cada verano no es "¿qué tal va el año?", sino "¿cómo están yendo julio y agosto?" — ahí es donde está la señal de alarma real, aunque la muestra disponible todavía es corta (solo 8 años con cifra comparable).
Lo que llevamos de 2026: los tres países, otra vez altos
Con esto en la cabeza, conviene mirar cómo va el verano actual. Con datos parciales hasta la fecha, España acumula 62.215 hectáreas quemadas en 320 incendios, Francia 39.209 hectáreas en 286 —su tercera cifra más alta de toda la serie, y eso sin haber cerrado el año— y Portugal 28.984 hectáreas en 142.
Y preocupa, porque el número de fuegos ya es alto en los tres países antes de entrar siquiera en el tramo más caliente del verano: en España, los 320 incendios contados hasta ahora son casi tantos como en todo 2025 (350); en Francia, los 286 ya superan el total de todo 2025 (257). No se puede comparar directamente con un año cerrado —julio, agosto y septiembre concentran el grueso de la temporada en el sur de Europa—, pero si la pauta histórica se cumple, hay motivos para preocuparse: España y Francia tienden a tener malos años juntos, y ambos van mal a la vez.
Lo que hay que recordar de todo esto
Dos ideas, y conviene no mezclarlas. La primera es de escala: España y Portugal queman muchas más hectáreas que Francia año tras año, y sus peores temporadas (2025, 2022, 2017) llegan como catástrofes puntuales, sin previo aviso ni resaca al año siguiente. La segunda es de sincronía: cuando llega un mal año, tiende a llegar a la vez a España y Francia. Y 2025 es la prueba más clara de las dos cosas a la vez —el único año en dos décadas en que los tres países han ardido mal simultáneamente, con el incendio medio más grande jamás registrado en dos de ellos. Esa combinación, más que cualquier cifra suelta, es la que debería preocupar de cara a lo que queda de 2026.
Sigue leyendo
Únete a la conversación
Aviso: los comentarios son responsabilidad de sus autores y se gestionan en GraphComment.


