Espana
Los incendios de inicio del verano, vistos desde el espacio

En menos de dos semanas, España ha encajado cuatro grandes incendios forestales que suman ya más de 11.000 hectáreas calcinadas, desde el Pirineo catalán hasta los Picos de Europa. Las imágenes satelitales de Copernicus Sentinel permiten seguir, día a día, cómo ha avanzado el fuego en cada uno de ellos.

Les Gavarres (Girona): del pirocúmulo a la estabilización en 48 horas
El incendio se originó el 3 de julio en La Bisbal d'Empordà y afectó al macizo de Les Gavarres, en el Baix Empordà. Según los Bombers de la Generalitat, el fuego quedó estabilizado tras calcinar unas 2.300 hectáreas entre los municipios de La Bisbal d'Empordà, Calonge i Sant Antoni y Santa Cristina d'Aro.

El fuego generó un pirocúmulo en sus primeras horas y llegó a amenazar viviendas en la urbanización de Cabanyes, en Calonge, donde se registraron los mayores daños. Más de 500 efectivos trabajaron durante la noche del 4 al 5 de julio para estabilizar el perímetro, especialmente en el flanco derecho, orientado hacia Santa Cristina d'Aro.
Mientras Cataluña cerraba su frente en apenas dos días, a 500 kilómetros de allí un incendio mucho más antiguo seguía sin doblegarse.
Sajambre, Picos de Europa: once días sin control y sospecha de intencionalidad
El incendio se originó el 26 de junio en Ribota de Sajambre, término municipal de Oseja de Sajambre, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa. Según el servicio Infocal de la Junta de Castilla y León, la causa probable, pendiente de confirmación, es que fuera intencionado. El 5 de julio el incendio se escaló a nivel de gravedad 2 (el máximo) tras cortar de nuevo la carretera nacional N-625.
La zona presenta una pendiente muy elevada que impide los trabajos terrestres y complica las descargas aéreas por riesgo de desprendimientos, lo que ha dificultado enormemente la extinción. Los equipos se han concentrado en evitar que el fuego cruce la carretera y el río Sella. Así ha evolucionado el área quemada (en rojo) según las imágenes satelitales de Copernicus Sentinel:





Una decena de recursos terrestres y aéreos han trabajado en la zona desde el inicio del incendio, sin poder darlo por controlado once días después de originarse.
En Aragón, la misma ola de calor prendió dos incendios distintos con solo seis días de diferencia entre ambos.
Leciñena, Sierra de Alcubierre: multas por curiosear en la zona quemada
El incendio se originó a primeros de julio en el término de Leciñena, en la Sierra de Alcubierre (Zaragoza), y llegó a afectar también al municipio de La Fueva (Huesca). El Gobierno de Aragón lo dio por estabilizado el 3 de julio, tras calcinar unas 3.300 hectáreas de monte de alto valor ecológico. Las autoridades han anunciado multas para quienes accedan sin autorización a la sierra para ver los daños del fuego.

Durante la noche del 2 al 3 de julio, brigadas autonómicas, la UME y medios provinciales lograron trabajar en condiciones favorables y el perímetro del incendio dejó de crecer. Las previsiones de viento superior a 40 km/h y temperaturas de hasta 36°C mantuvieron en alerta al operativo en las horas posteriores a la estabilización.
Días antes, otro fuego había obligado a evacuar tres localidades a apenas 100 kilómetros de allí, en el límite entre Huesca y Lleida.
Tamarite de Litera: una chispa de cosechadora que forzó tres evacuaciones
El incendio se declaró el 25 de junio en Tamarite de Litera (Huesca), originado por una chispa de una cosechadora hacia las 11:30 horas. Llegó a afectar a un perímetro de 4.000 hectáreas, con unas 2.500 hectáreas de cultivos y monte calcinados, y obligó a evacuar preventivamente Azanuy, Calasanz y Alins. El fuego quedó estabilizado la mañana del sábado 27 de junio y los vecinos desalojados pudieron regresar a sus casas.

Los 180 vecinos de Azanuy fueron trasladados al polideportivo Los Olímpicos de Monzón, y los 55 de Calasanz y 5 de Alins a Peralta de la Sal. Un dispositivo masivo, con apoyo de la UME, trabajó sin descanso durante la noche para contener las llamas. Tras la estabilización, el Gobierno de Aragón solicitó la declaración de zona catastrófica para la comarca.
Los cuatro episodios comparten un mismo patrón: se han producido en corredores de vegetación de alto valor ecológico, con pendientes o extensiones que dificultan la extinción aérea, y en la mayoría de los casos el fuego se ha estabilizado antes de poder darse por controlado del todo. La ola de calor de estos días, con rachas de viento superiores a los 40 km/h en varios puntos, mantiene activo el riesgo de que alguno de estos focos vuelva a reactivarse.
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